¿LA ECONOMÍA UN ARTIFICIO? O ¿UNA VERDADERA CIENCIA?

Dentro de las ciencias sociales, a diferencia de las otras ciencias el hombre es tanto el sujeto como el objeto de estudio que da lugar a que se discuta mas abiertamente sobre la presencia de juicios de valor y sobre el papel de los mismos en la elaboración del conocimiento y de la investigación; la economía hace parte de aquellas ciencias, generando de esta manera ciertas dudas respecto a las teorías, marcos conceptuales que hacen parte de ella, dando pie a que se llegue a pensar que todos los planteamientos que la conforman recurre a ardides para dar tratamiento a los problemas que maneja.

“El afán de saber, hace buscar el origen de las cosas”[1],  de tal manera que los cuestionamientos lleven a la construcción de conceptos y teorías que quizá luego sean prescindibles, que como diría Popper: “nunca podemos considerar que una teoría particular es absolutamente cierta: toda teoría puede tornarse problemática por muy bien corroborada que pueda parecer ahora. Ninguna teoría es sacrosanta o esta mas allá de la critica”.

Si las teorías no son nada fijo se podría llegar a pensar que este conocimiento no es mas que la imposición de una manera de ver las diversas situaciones expuestas, que la mayoría de la ocasiones están dadas por un grupo dominante que mantienen a las personas como a los caballos, mirando solo al frente y nada hacia los lados con tal de que no se desboque; el hombre se ha hecho a través del ejercicio del poder, que aparece como manifestaciones de fuerza, es en esencia un personaje que atraviesa todos los escenarios en los que se despliega la vida humana. Por ejemplo anteriormente esa dominación se basaba en la fuerza y su legitimidad religiosa, la cual fue prácticamente derrumbada en el momento en que se inicio el siglo de la luces creando la necesidad de formar diferentes maneras de disciplinamiento y que mejor alternativa que por medio del conocimiento.

Este caso se puede evidenciar, en el hecho de que la adquisición de estas teorías se realiza por medio de la enseñanza, en donde en la medida en que el estudiante se encuentra a merced del examinador y que no tiene otra opción que moverse dentro de los parámetros establecidos por aquel, esta siendo sometido a un poder. Ya que “las disciplinas encierran ciertas visiones del hombre en cuanto agente moral, ser sexuado, aprendiz o cualesquiera otra. Mediante, los procedimientos normalizados del examen y la verdad sobre si mismos. Al construir de este modo a los sujetos, el poder moderno produce individuos gobernables”[2]. Por otro lado la observación científica nos impone diferentes ataduras que imposibilitan una observación de los distintos estilos y estructuras de las ciencias y disciplinas. Al decir de Paulo Freire el mismo debe alojarse en la cabeza del dominado y a considerar como natural lo que desde el nacimiento se le esta imponiendo.

La gente normal no puede verificar una teoría lo cual conlleva a que este papel se lo deleguen a los investigadores de tal forma que proporcionen una teoría acerca de alguna situación y sea socialmente aceptable, donde debido a la inestabilidad de estas no es probable que se califiquen como verdadera a menos que los miembros que hacen parte de una comunidad de investigación la cataloguen como tal, presentando así relaciones de autoridad.

La economía se ha convertido en ciencia de artificios debido a la infiltración de personas del común las cuales tiende a distorsionar el conocimiento, “la caída de confianza respecto de la ciencia económica y los economistas se debe a la demanda de hechiceros por parte del publico y  a la buena voluntad de los economistas por satisfacer, e incluso estimular esta demanda del mercado”[3] ya que se esta utilizando el objeto de la economía para mantener un orden.

No obstante, los sistemas económicos han ido fracasando no porque sus creadores carecieran de rigor científico, sino porque en ese momento se olvido al hombre en sus cálculos, y este descuido de tan fundamental incógnita falseo todos esos procesos. Lo que nos desemboca en que las ciencias económicas se han basado esencialmente en el positivismo, en donde se postulan y verifican relaciones universales a través de datos empíricos útiles para el caso, por medio de la formulación de modelos matemáticos lo cual es incapaz de fundamentar los valores centrales de la esencia humana y perfectamente pueden estar a la mano de cualquier persona que los quiera manipular para mostrar resultados erróneos pero de acuerdo a sus intereses.

L Robbins lo ha expresado con claridad en un ejemplo, “si fuésemos capaces de conocer de una vez por todas la elasticidad de la demanda de todas las mercancías imaginables y la de la oferta de todos los factores, y si pudiéramos suponer que estos coeficientes fueran constantes, estaríamos en aptitud, ciertamente, de hacer un cálculo que nos permitiera pronosticar – como un Laplace de la economía- el panorama económico del mundo en cualquier momento del futuro”[4]. Estos modelos pueden ser muy hermosos, debido a su simplicidad, lo practico y supuesta exactitud, pero dudosamente son validos para ayudar al ser humano y a la sociedad en la solución de sus problemas reales.

Los planteamientos citados anteriormente pueden llegar a ser situaciones que hagan parte de la realidad ya que si se realiza un recuento de los modos de producción y la fuerza de producción, lo cual son conceptos que han venido marcando la base de las relaciones de los hombres, mediante la implementación de un método histórico de investigación o un método dialéctico, se evidenciaría esa desigualdad a la que ha estado expuesta el hombre en la cual el conocimiento solo llega a aquellos que pueden optar por tenerlo ya que este también hace parte de la riqueza, lo que  anteriormente Adam Smith, David Ricardo, John Stuart Mill entre otros, solo se encontraba en lo material.

Al igual que otras ciencias la economía no parte nunca de cero sino que por el contrario esta constituida por un conjunto de teorías que nos lleva a unos marcos conceptuales; ese conocimiento básico es lo que nos permite sugerir hipótesis que al haberse argumentado de manera inductiva muchas veces termina en una falsacion.

Los esfuerzos de muchos investigadores han producido una variedad de marcos conceptuales y de sistemas analíticos en los cuales se marcan una gran diferenciación a raíz de la realidad que observaron en el momento y la descripción que le hicieron. Este hecho muestra que en la economía se ha llegado a una elaboración de una terminología especializada; que en base a esos cambios a los que se ve expuesta la sociedad llega un momento en que las teorías se enfrentan a la falsacion, lo cual conlleva al mejoramiento del marco conceptual. Como planteaba Kuhn, “en la medida en que su único acceso para esa ese mundo se lleve a cabo a través de lo que ven y hacen, podemos desear decir que, después de una revolución, los científicos responden a un mundo diferente”.

Al tenerse en cuenta las condiciones básicas de toda ciencia se podría afirmar que efectivamente las ciencias económicas llevan a cabo ese procedimiento necesario para establecer o reconocer lo que es la realidad de las cosas, hasta en los momentos en que esta se quiso falsear como tal se puede llegar a verificar implícitamente

[1] MAX. Hermann. Investigación Económica. Pág. 35. 1997

[2] “Foucault y la investigación educativa”. James D. Marshall. Pág. 29.

[3] Afirmación de Samuel Brittan, redactor jefe del diario económico de Londres Finantial Times, recogida en revista Nuestro Tiempo, agosto, 1983.

[4] L Robbins: An Essay on the nature and Significance of Economic Science, 2 ed., MacMillan, London, St. Martin Press, New York 1969,  pp. 131-132.

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