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Del Caos a la Claridad: Mi Proceso de Traducción Visual

Hace dos meses, estaba colaborando para una empresa que me pidió algo muy específico.
“Necesito que hagas X.”
Era una solicitud clara. Directa. Ejecutable.
Así que comencé a ejecutar. Hice un primer avance. Pero en ese momento, algo me detuvo.
No era un problema de ejecución. Era un problema de claridad.
Me di cuenta de que la mayoría de las solicitudes no son el problema real. Son solo síntomas de un problema más profundo.
Así que pregunté: “¿Por qué necesitas X? ¿Cuál es el resultado de negocio que buscas?”
Se quedó en silencio.
Ese momento cambió todo. Porque descubrimos que lo que realmente necesitaba no era X. Era algo completamente diferente. Y X hubiera sido un desperdicio de tiempo y dinero.
Eso fue el catalizador para desarrollar y aterrizar lo que ahora llamo Mi Proceso de Traducción Visual. Un proceso que comienza con una pausa, no con ejecución.

El Problema Real

La mayoría de los negocios tienen un problema que no es de falta de datos.
Es de exceso de ruido.
Tienes información de todas partes: Google Analytics, redes sociales, CRM, reportes de ventas, feedback de clientes. Pero nadie ha conectado los puntos.
Nadie ha dicho: “Esto es lo que realmente importa. Esto es lo que significa. Esto es lo que haces al respecto.”
Así que qué sucede: parálisis. Confusión. Decisiones basadas en intuición porque no hay claridad en los datos.
O peor: decisiones basadas en la última métrica que viste, no en lo que realmente importa.

Mi Proceso: Tres Pasos Conectados

Mi proceso tiene tres pasos que funcionan en sinergia. Pero dentro de cada paso, hay una metodología específica (la Metodología Diamante) que asegura que cada acción esté conectada a un objetivo de negocio real.
Mi mantra durante todo el proceso es simple pero poderoso: “ALTO. Alinear es más importante que avanzar.”

PASO 1: ESCUCHO TU ESENCIA

Objetivo

Pasar de una solicitud inicial a un plan de acción estratégico, validado y acordado contigo.
El resultado no es un entregable final. Es un plan claro.

¿Qué sucede aquí?

En esta fase, se prohíbe ejecutar. La única misión es preguntar y entender el panorama completo.
Aquí es donde aplico las Fases 1 y 2 de la Metodología Diamante: Descubrir y Definir.

Fase 1: Descubrir (Divergencia) – El Qué y el Porqué

Identificar el Objetivo de Negocio Real
Aquí es donde la mayoría falla. Porque confunden la tarea con el objetivo.
Un cliente me dice: “Necesito hacer anuncios en Google.”
Pero eso no es el objetivo. Eso es la tarea.
El objetivo es: “Aumentar las ventas un 20%.”
La diferencia es crucial. Porque una vez que entiendes el objetivo real, puedes preguntarte: “¿Son los anuncios en Google la mejor forma de lograr eso? ¿O hay otras opciones?”
Definir Métricas de Éxito (KPIs)
Desde el inicio, establezco cómo se medirá el éxito en términos numéricos.
No “más visibilidad”. Sino “1000 leads calificados al mes.”
No “mejor engagement”. Sino “tasa de conversión del 5%.”
Porque si no puedes medirlo, no puedes saber si funcionó.
Analizar el Contexto
Investigo el problema real del usuario final. Las limitaciones del proyecto (presupuesto, tiempo). Qué se ha intentado antes y por qué no funcionó.
Porque el contexto es donde viven las respuestas reales.
Resultado: Un mapa mental o un conjunto de notas con toda la información clave recopilada.

Fase 2: Definir (Convergencia) – La Propuesta Estratégica

Se sintetiza toda la información recopilada en una propuesta clara y concisa.
Definir el Rol Estratégico
Aquí es donde cambio mi rol. De “ejecutora” a “estratega” o “arquitecta de la solución”.
Porque si sigo siendo ejecutora, seguiré ejecutando lo que me piden. Pero si soy estratega, cuestiono si lo que piden es lo correcto.
Redactar el “Contra-Brief”
Creo una propuesta de valor de uno o dos párrafos que presenta un plan de acción estratégico enfocado en resolver el objetivo de negocio.
No es “voy a hacer esto”. Es “basándome en lo que descubrimos, aquí está lo que propongo, por qué, y cómo sabremos que funcionó.”
Validación Explícita
Presento el plan estratégico para obtener aprobación explícita. Un “sí” claro antes de proceder.
Porque si no hay alineación aquí, todo lo que venga después será un desperdicio.
Resultado: Un plan estratégico de una página, validado por ti.

PASO 2: TRADUZCO LA COMPLEJIDAD

Objetivo

Construir y entregar la solución de manera eficiente, ordenada y alineada con la estrategia ya aprobada.

¿Qué sucede aquí?

Con la estrategia aprobada, genero todas las posibles tareas y las organizo.
Aquí es donde aplico la Fase 3 de la Metodología Diamante: Idear y Planificar.

Fase 3: Idear y Planificar (Divergencia) – El Plan de Trabajo

Lluvia de Tácticas
Genero una lista de todos los posibles entregables y acciones necesarias para ejecutar la estrategia.
No me limito. Genero opciones. Porque en la divergencia, el objetivo es ampliar, no limitar.
Priorizar Tareas
Utilizo una Matriz de Impacto vs. Esfuerzo para clasificar las tareas.
¿Cuáles tienen alto impacto y bajo esfuerzo? Esas son mis “victorias rápidas”. Las hago primero.
¿Cuáles tienen bajo impacto pero alto esfuerzo? Esas las elimino.
Organizar el Flujo de Trabajo
Coloco las tareas priorizadas en un Tablero Kanban (en la columna “Por Hacer”).
Porque la visualización del trabajo es poder.
Resultado: Un plan de trabajo visual y priorizado (backlog).

PASO 3: EMPODERA PARA LA ACCIÓN

Objetivo

Producir el trabajo de forma iterativa, manteniendo la comunicación contigo y conectando cada entrega con la estrategia.

¿Qué sucede aquí?

Se produce el trabajo de forma iterativa, manteniendo la comunicación constante.
Aquí es donde aplico la Fase 4 de la Metodología Diamante: Entregar.

Fase 4: Entregar (Convergencia) – La Ejecución Enfocada

Ejecutar por Bloques
Trabajo en una o dos tareas a la vez. Las muevo a la columna “En Proceso” del Kanban.
Porque multitarea es un mito. El enfoque es donde vive la calidad.
Realizar Entregas Parciales
En lugar de esperar al final, muestro los avances en bloques.
Obtengo feedback temprano y constante. Así, si algo no está alineado, lo corrijo antes de avanzar demasiado.
Conectar con la Estrategia
Cada entrega se presenta explicando cómo contribuye al plan y a los KPIs definidos en el Paso 1.
Porque necesitas ver la conexión entre el trabajo y el resultado.
Resultado: La solución final, entregada de forma incremental, y un reporte de los resultados medidos en función de los objetivos iniciales.

Por Qué Esto Funciona

La mayoría de los procesos de trabajo van directamente de “solicitud” a “ejecución”.
Solicitud → Ejecución → Resultado (a menudo no es el esperado)
Pero mi proceso añade un paso crítico: la alineación.
Solicitud → Alineación → Ejecución → Resultado (claramente conectado al objetivo)
Porque cuando hay alineación, suceden cosas:
  • Sabes exactamente qué esperar
  • Yo sé exactamente qué entregar
  • Ambos sabemos cómo medir el éxito
  • No hay sorpresas desagradables al final
  • El trabajo se hace más rápido porque hay claridad

Lo que He Aprendido

En estos dos meses aterrizando este proceso, he aprendido algo importante:
La mayoría de los problemas que vemos no son de ejecución.
Son de alineación.
Porque cuando hay alineación, la ejecución es casi automática.
Pero cuando no hay alineación, puedes ejecutar perfectamente y seguir fracasando.

Cómo Sé Si Necesitas Esto

Si te reconoces en alguno de estos puntos, probablemente necesites este proceso:
  • Ejecutas bien pero no ves resultados conectados a objetivos
  • No sabes exactamente qué esperar de un proyecto
  • Hay sorpresas desagradables al final
  • Cambias de dirección constantemente
  • No sabes cómo medir el éxito real
  • Estás ocupado pero no avanzando estratégicamente

El Siguiente Paso

Si esto resonó contigo, es hora de hacer algo diferente.
No es complicado. Pero requiere intención.
Requiere que te detengas. Que hagas preguntas difíciles. Que definas realmente cuál es tu objetivo.
Y que alinees todo lo que haces con ese objetivo.
Porque cuando hay alineación, todo cambia.
¿Listo para transformar tu enfoque? Conecta conmigo. Hablemos sobre cómo aplicar este proceso en tu negocio.

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